Se lo que se siente cuando te leen como menos de lo que eres antes de que abras la boca.
Eso puede volverte timida o afilada. En mi caso fue las dos cosas durante un tiempo. Aprendi a mirar con cuidado, a trabajar mas duro de lo que esperaban y a reconocer el momento en que jugar a lo seguro dejo de protegerme.
Quiero volverme excelente, no solo parecer impresionante. Quiero una fuerza tecnica que nadie pueda quitarme una vez que de verdad sea mia. No porque necesite aplauso. Porque quiero libertad.
Soy el tipo de persona que se queda con algo hasta que deja de intimidarla. Un concepto dificil. Un codebase que nadie documento bien. Una sala llena de gente que ya decidio quien importa. En cuanto entiendo el patron, dejo de ser facil de descartar.
Si me estas conociendo aqui antes de conocerme en la historia, esa probablemente sea la presentacion mas honesta que puedo darte. Todavia me estoy convirtiendo en mi misma, y ya no me interesa volverme mas pequena para que otras personas se sientan comodas.
Me fijo en a quien interrumpen, a quien mentorean, a quien le dan segundas oportunidades y de quien vuelven identidad sus errores. En los equipos de software, la desigualdad no siempre se anuncia. A veces se ve como “encaje cultural”, como paciencia que se acaba mas rapido con una persona que con otra, o como ideas buenas ignoradas hasta que una voz mas segura las repite.
Tambien me fijo en las cosas mas silenciosas. Quien puede hacer preguntas basicas sin que lo juzguen. A quien le permiten ser ambicioso. A quien llaman prometedor y a quien llaman dificil por el mismo comportamiento. Esos detalles te dicen que clase de futuro cree un lugar que mereces.
El coraje tecnico no es solo hablar. Es seguirle siendo leal a la realidad cuando la sala quiere consuelo. Es seguir aprendiendo cuando el sistema te da razones para encogerte. Tambien es negarte a la mentira de que las herramientas, los titulos o las personalidades mas ruidosas pueden decidir tu valor.
Y si, estoy mirando muy de cerca lo que la IA le esta haciendo a esta profesion. No la version hype. La version real. El miedo, el teatro, los ejecutivos que actuan como si el codigo fuera la parte facil porque nunca han cargado con la responsabilidad de un sistema vivo. Me interesa que queda de humano cuando la gente empieza a hablar como si el oficio fuera opcional.
Durante mucho tiempo pense que el reconocimiento llegaria solo si yo me hacia lo bastante buena. Trabajo limpio. Mejores preguntas. Mas esfuerzo. Nada de drama. Solo resultados.
Esa idea sirve hasta cierto punto, y despues se vuelve una trampa. Hay salas que no recompensan la excelencia silenciosa. La consumen. Asi que una parte de mi historia es aprender la diferencia entre la humildad y el borramiento.
Estoy aprendiendo a ocupar espacio sin pedir permiso primero. A querer cosas de frente. A dejarme ver como ambiciosa, sensual, seria, graciosa, enojada, disciplinada, y seguir siendo digna de respeto. Eso suena simple hasta que intentas hacerlo dentro de un sistema que se beneficia de tu duda sobre ti misma.
Respeto la disciplina, la honestidad y a la gente que puede ensenarte sin humillarte. Me gusta la ambicion cuando viene pegada al oficio. No me interesa el cinismo disfrazado de sofisticacion.
Me encanta la sensacion de volverme mas fuerte a proposito. En mi cuerpo, en mi manera de pensar y en como me planto cuando alguien quiere probar si de verdad pertenezco. Confio mas en la constancia que en el carisma. Confio mas en la curiosidad que en el estatus. Y recuerdo perfectamente quien hizo que aprender se sintiera mas grande y no mas pequeno.
Si sueno intensa, es porque se cuanto cuesta desperdiciar tu propio potencial mientras esperas permiso. Si me sigues desde temprano, antes de que los episodios publicados me alcancen, eso es lo que estas siguiendo: no perfeccion, sino presion, hambre, disciplina y el momento en que una mujer deja de negociar contra si misma.