Se lo que se siente cuando te leen como menos de lo que eres antes de que abras la boca.
Eso puede volverte timida o afilada. En mi caso fue las dos cosas durante un tiempo. Aprendi a mirar con cuidado, a trabajar mas duro de lo que esperaban y a reconocer el momento en que jugar a lo seguro dejo de protegerme.
Quiero volverme excelente, no solo parecer impresionante. Quiero una fuerza tecnica que nadie pueda quitarme una vez que sea mia. No porque necesite aplauso. Porque quiero libertad.
Me fijo en a quien interrumpen, a quien mentorean, a quien le dan segundas oportunidades y de quien vuelven identidad sus errores. En los equipos de software, la desigualdad no siempre se anuncia. A veces se ve como “encaje cultural”, como paciencia que se acaba mas rapido con una persona que con otra, o como ideas buenas ignoradas hasta que una voz mas segura las repite.
El coraje tecnico no es solo hablar. Es seguirle siendo leal a la realidad cuando la sala quiere consuelo. Es seguir aprendiendo cuando el sistema te da razones para encogerte.
Respeto la disciplina, la honestidad y a la gente que puede ensenarte sin humillarte. Me gusta la ambicion cuando viene pegada al oficio. No me interesa el cinismo disfrazado de sofisticacion.
Si sueno intensa, es porque se cuanto cuesta desperdiciar tu propio potencial mientras esperas permiso.